miércoles, 6 de febrero de 2013

Que idiota, le escribe al amor.


 Que lindo. 

 Que lindo tenerte de consuelo, de amigo, de eso que no se cómo definir.

 Que lindo tenerte.

 Que lindo tenerte cuando te necesito, poder contar con vos, saber que estas ahí. 

 Es tan feo tener ese miedo, ese miedo a que nunca sientas lo mismo que tal vez esta naciendo adentro mío. 

 Que idiota me siento, escribiéndole al amor, que lo único que supo hacer, fue cagarme a trompadas.

 ¿Cómo se que vos no sos como ese forro que prometió cuidarme, que siempre iba a estar, y todas esas mentiras que se prometen hoy en día? 

 ¿Cómo se que a la primera de cambio no vas a tirar la toalla y vas a salir corriendo como un perro con la cola entre las patas? 

 Muchos cuestionamientos, ¿no? Si el corazón se hiciera alguno, tal vez la cabeza no tendría tanto trabajo. 

 No pretendo volver a enamorarme, no quiero terminar como terminé aquella vez, cuando una persona generó esas sensaciones que muchos denominan ''mariposas en la panza''. 

 Quiero seguir como hasta ahora, pensando que vales la pena, que sos distinto, y que nada me haga cambiar de opinión, sensación, o como se le diga.

 Gracias, este momento que estoy viviendo (lleno de dudas, confusiones, tristezas, alegrías) te lo debo solo a vos, y a pesar de todo es un momento hermoso.

 ¿Qué estaría escribiendo hoy si aquel 23 de diciembre no te hubiese conocido? ¿Estaría escribiendo algo? 

 No lo creo. 

 Que lindo es tenerte, y poder sentir.

 Que lindo es tenerte y poder volver a creer que soy feliz.

 Que lindo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario